domingo, 27 de enero de 2008

Seso en la ciudad : el principio de todo

Bienvenida a la era de la pérdida de la inocencia, nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables... y así empezaba el primer capítulo de Sexo En Nueva York, el primero de una era...

Probablemente, ni tú ni yo vivamos en Nueva York, y tal vez, si miramos donde acaban nuestros tobillos no tengamos atados unos Manolo's, nuestro sueldo de un mes rendido a nuestros... pies... No, dudo mucho que lleves unos Manolos mientras lees el blog, ni siquiera los llevo yo mientras lo escribo :D Pero, ojalá los llevara, a lo mejor me animaría a levantarme de delante de mi PC (primer fallo, no es un Machintosh, ni siquiera tiene diseño) y salir al pub de moda... No, no se me pasa por la cabeza, pero... quizás ahí empiece todo... o no...

¿Cuántas veces nos hemos comparado con alguna de las protagonistas de Sexo en Nueva York? O, al menos, ¿con las historias vividas en las relaciones con los hombres? De acuerdo, como hemos aclarado antes, pocas o escasas, o nulas, las veces subidas a unos Manolo's increíbles, y ya, muchísimas menos, con un tipo vestido con traje de chaqueta en una limusina... ¿Pero, dónde viven?

Te planteas varias cosas:
1. Mis zapatos son penosos... por eso no ligo como ellas.
2. Los coches de por aquí son penosos... por eso no ligo como ellas.
3. Mi ciudad es penosa... por eso no ligo como ellas.

Hemos llegado a algo concluyente... no ligamos como ellas, pero... no nos equivoquemos, si ligamos como ellas, lo que no ligamos es tantas veces, pero... ¿no son el mismo perro con distinto collar? ¿Qué podemos hacer?

Así empieza este proyecto, esta pequeña columnita de narración emocio-cultural de lo que pasa a ese sector de los 25-99 años que sale a comerse el mundo, buscando una ilusión nueva de que existe la persona perfecta para nosotras... o no... pero nos lo pasamos bien buscándola, ¿a que sí?

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